A veces llega la hora de rendir cuentas al demonio, cuando llega esa hora no quieres ni por asomo asomar tu misera cabeza, esa que espera su castigo, pero hasta que ves que el castigo esta en tus narices te dedicas a pecar, a divertirte y a seguir adelante con la vida que llevas, da igual todo siempre y cuando ese momento sea mejor de lo que tendria que ser...
Tanto da igual todo que te olvidas de todo lo que verdad importa y cuando te enteras es tarde, demasiado tarde... ahora ya solo me queda seguir caminando intentando no encontrarme con el demonio, porque siempre me dijeron que cuando una puerta se cierra otra se abre....
Que me depara el futuro? seguro que una posibilidad, porque el pasado es una ocasión perdida...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario